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Las siete maravillas del mundo

¿Qué pasó con las Siete Maravillas del Mundo?

La Gran Pirámide de Guiza es la más antigua de las siete maravillas del mundo, y también es la única que se mantiene hasta nuestros días.


El poeta griego Antípatro de Sidón fue uno de los primeros en documentar las maravillas que constituyen la lista oficial (aunque sustituyendo el Faro de Alejandría por las inexpugnables murallas de Babilonia), describiéndolas en uno de sus poemas:
"He contemplado la muralla de la imponente Babilonia, con su camino para carros, la estatua de Zeus junto al Alfeo, los jardines colgantes, el Coloso del Sol, la imponente obra de las altas pirámides y la vasta tumba de Mausolo; pero cuando vi la casa de Artemisa que ascendía hasta las nubes, esas otras maravillas perdieron su brillo, y dije: «Mira, aparte del Olimpo, el Sol nunca contempló nada tan grandioso»."
Pero, ¿cuáles eran las otras seis maravillas y qué sucedió con ellas? 

El Faro de Alejandría
La más joven de las siete maravillas se construyó alrededor del año 280 a. C. en la isla de Faro, un centinela de piedra que custodiaba el puerto más concurrido del mundo antiguo en Alejandría.
Alejandría fue una joya del mundo helenístico, fue fundada por Alejandro Magno y gobernada por sus sucesores.
Tras la muerte de Alejandro Magno, su general Ptolomeo se declaró faraón en 305 a. C. y financió la construcción del faro poco después. El edificio fue terminado durante el reinado de su hijo, Ptolomeo II, y las obras tuvieron una duración de doce años con un presupuesto de 800 talentos de plata.
El faro tenía una altura aproximada de 120 metros, lo que reflejaba la gran ambición de su fundador. Era la segunda construcción más alta, superado solo por la Gran Pirámide.

Los relatos lo describen compuesto de tres niveles: cuadrado, octogonal y cilíndrico, y coronado por una estatua de Zeus o Poseidón. Se dice que un espejo de bronce pulido reflejaba la luz del sol mar adentro durante el día, mientras que las hogueras ardían durante la noche para iluminar el camino a los marineros.

El faro se mantuvo en pie durante más de 1400 años, sobreviviendo a múltiples terremotos antes de derrumbarse finalmente entre los siglos XIV y XV. A partir de entonces, sus piedras acabaron integradas en otras construcciones, como la fortaleza del sultán mameluco Qaitbay, erigida en 1477 sobre el mismo emplazamiento.
Aunque parte de sus ruinas eran visibles bajo el agua desde los años 60, no fue hasta 1995 cuando el arqueólogo francés Jean-Yves Empereur dirigió la primera campaña sistemática para estudiar sus restos submarinos. Desde entonces, se han registrado más de 3.000 fragmentos arquitectónicos, incluyendo estatuas, columnas y bloques ciclópeos. Durante la última década, más de 100 de estos elementos han sido digitalizados, y con esta nueva campaña de rescate, se da un paso más hacia su reconstrucción integral.

Mausoleo de Halicarnaso
Construido en el año 350 a. C., el Mausoleo honraba a Mausolo, un sátrapa persa que gobernó Caria en Asia Menor. Su esposa (y hermana) Artemisia encargó la tumba tras su muerte, sin escatimar en gastos para inmortalizarlo.
Arquitectos y escultores griegos, entre ellos Scopas, uno de los artistas más destacados de su época, colaboraron en una estructura que fusionaba influencias griegas, egipcias y licias. El mausoleo se elevaba a unos 46 metros de altura y estaba coronado por la escultura de un carro de mármol. Su diseño fue tan influyente que el nombre de Mausolo se convirtió en sinónimo de tumbas monumentales.
Se ubicaba en la colina más alta de la ciudad de Halicarnaso. Así, sobre una base cuadrada se erigió un segundo nivel decorado con esculturas de dioses y rematado con un friso cuyos relieves remiten a la Centauromaquia y la Amazonomaquia griegas. Coronando el techo del edificio, se colocó una cuadriga conducida por Mausolo y Artemisia.
La estructura se mantuvo en pie durante siglos, siendo una de las siete maravillas que más perduró en el tiempo, pero fue derrumbada gradualmente por los terremotos durante la época medieval.
En el siglo XV, los cruzados utilizaron gran parte de su piedra para fortificar el castillo de Bodrum.
Hoy en día, los visitantes de Bodrum (la actual Halicarnaso) pueden ver los cimientos de la tumba, mientras que muchas de sus esculturas y relieves se conservan en el Museo Británico.

Templo de Artemisa en Éfeso
El Templo de Artemisa en Éfeso fue uno de los templos más grandes de la antigüedad: duplicaba el tamaño del Partenón y se sostenía por unas 127 columnas de mármol. Su historia se remonta a la Edad de Bronce, pero la versión majestuosa, considerada una Maravilla Antigua, se construyó en el siglo IV a. C.
Dedicado a Artemisa, el templo fue un centro de peregrinación y símbolo de la riqueza de Éfeso.
Fue incendiado en el año 356 a. C. por Eróstrato, quien admitió haberlo hecho simplemente para ganar fama.
Reconstruido aún más grande, sobrevivió seis siglos antes de ser clausurado por el emperador cristiano Teodosio I en el año 391 d. C.  Los emperadores cerraron los templos paganos y prohibieron el culto a las imágenes. En Éfeso, las estatuas de Ártemis fueron derribadas y sustituidas por la cruz de los cristianos; incluso el nombre de la diosa se borró de las inscripciones. El templo fue expoliado por el patriarca Juan Crisóstomo durante su visita a Éfeso en el año 401. Desde entonces, el Artemisio se convirtió en cantera de materiales para nuevas construcciones –iglesias, murallas o baños–, mientras sus estatuas y adornos de mármol partían hacia el palacio imperial de Justiniano en Constantinopla.
Solo una columna reconstruida se encuentra actualmente en el sitio, en la actual Selçuk, Turquía. Al igual que las del Mausoleo, algunas de las esculturas del templo se conservan en el Museo Británico, donde ofrecen una visión de su grandeza perdida.

El Coloso de Rodas
Cuando la isla de Rodas repelió a un ejército invasor en el año 305 a. C., sus ciudadanos fundieron las armas de bronce de sus enemigos para crear un imponente tributo al dios del sol Helios. El Coloso de Rodas resultante, terminado en el año 282 a. C., medía más de 30 metros de altura, casi el mismo tamaño que la Estatua de la Libertad sin su pedestal.
Aunque los escritores antiguos lo imaginaron a caballo entre el puerto de Rodas, los arqueólogos ahora creen que la estatua se alzaba tierra adentro, sobre una plataforma fortificada. En cualquier caso, su construcción fue una maravilla: los trabajadores fundieron y ensamblaron placas de bronce sobre una estructura de hierro, y luego la estabilizaron rellenando la base de la estatua con una inmensa cantidad de piedra.
Se componía de un armazón de hierro de unos 7.800 kilos de peso, con bloques de piedra que servirían de lastre. Este armazón estaba envuelto en una especie de piel continua de entre 12 y 13 toneladas de bronce. A diferencia de lo que solía hacerse para esculturas de bronce de gran tamaño –en las que primero se fabricaban piezas sueltas que luego se unían–, el Coloso de Rodas habría sido levantado como un edificio, por pisos. Así, una vez moldeados los pies de la estatua sobre una basa única de mármol, se habría realizado el fundido de los tobillos, y así sucesivamente hasta llegar a la cabeza. Para fundir el bronce, en cada nivel de la estatua se fue levantando un terraplén que enterraba cada parte de la escultura una vez terminada y permitía continuar trabajando sobre una superficie firme e incombustible.
Un terremoto derribó al Coloso tan solo 54 años después de su finalización; pero sus ruinas se convirtieron en una atracción turística, maravillando viajeros maravillándose durante siglos. Sin embargo, al final los fragmentos del Coloso se vendieron como chatarra y la ubicación exacta de las piezas existentes sigue siendo un misterio.
¿Piernas abiertas o cerradas? Desde lo técnico, resultaría técnicamente imposible que una estatua de al menos 30 metros de altura se apoyara sobre unos pies separados hasta 200 metros uno de otro, y no solo por el propio peso de la escultura, sino también por el empuje de los vientos, en especial sobre el pecho, además, el Coloso se rompió por las rodillas, no por los tobillos. Además los lingüistas indican que el término "coloso", fue tomado de poblaciones autóctonas de Asia Menor, que designaba a unas esculturas en forma de pilar o con las piernas unidas, y no tendría que ver con el tamaño.

Estatua de Zeus en Olimpia
Creada por el escultor Fidias en el 435 a. C., la estatua de Zeus fue una obra maestra del arte griego antiguo. Sentado en el Templo de Zeus en Olimpia, el dios estaba representado en un trono de ébano y marfil, sosteniendo un cetro coronado por un águila.
Láminas de oro adornaban sus vestiduras, y piedras preciosas añadían color y profundidad a su imponente diseño: la piel del dios (cara, torso, brazos y piernas) en marfil y su barba, túnica y bastón en oro brillantes aplicado en láminas martilladas. Los detalles más finos se produjeron utilizando una amplia variedad de materiales: plata, cobre, vidrio (para los lirios decorativos de la túnica del dios), ébano, esmalte, pintura y joyería. El trono de Zeus, también en adornado con marfil, ébano y oro, y con incrustaciones de vidrio y gemas, estaba adornado con esculturas en relieve que representaban una amplia gama de figuras de la mitología griega, muchas de las cuales eran consideradas descendientes de Zeus. La figura de Zeus, el trono y el taburete estaban colocados sobre una base de mármol negro de Eleusis que medía 9,93 x 6,25 metros (32,5 x 20,5 pies) en sus lados. La base estaba decorada con escenas del nacimiento de Afrodita. Por último, la base estaba firmada por Fidias con las palabras "Fidias, hijo de Cármides, ateniense, me hizo".
Con más de 12 metros de altura, la estatua llenaba el interior del templo de tal manera que parecía que el propio Zeus estuviera presente; los escritores antiguos afirmaban que inspiraba asombro hasta el punto de provocar miedo. La estatua se encontraba frente a un estanque poco profundo de aceite de oliva puro o diluido (a diferencia de agua en el caso de Atenea Pártenos) lo que ayudaba a mantener una atmósfera húmeda e impedía cualquier agrietamiento en las piezas de marfil. 

El templo fue clausurado a finales del siglo IV d. C., cuando el cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio romano. Sin embargo, el destino de la gigantesca estatua es incierto: algunas fuentes afirman que fue trasladada a Constantinopla y pereció en un incendio en el 475 d. C., mientras que otras creen que fue destruida antes. Hoy en día, solo quedan las ruinas del templo, junto con fragmentos del taller donde Fidias la creó.

Jardines colgantes de Babilonia 
De todas las maravillas antiguas, los Jardines Colgantes de Babilonia son, con diferencia, los más misteriosos. Su construcción se atribuye tradicionalmente a Nabucodonosor II, quien gobernó Babilonia alrededor del año 600 a. C. y supuestamente los construyó para su reina como un recordatorio de su tierra natal. 
Historiadores antiguos como Beroso describieron los jardines como una serie de terrazas, irrigadas por avanzados sistemas hidráulico que extraían agua del río Éufrates, de donde una frondosa vegetación brotaba y sobresalía por los balcones, creando el efecto de estar suspendidos en el aire. Estaban techados con balcones de piedra sobre los que se colocaban capas de diversos materiales, como cañas , betún y plomo para que el agua de riego no se filtrara a través de las terrazas.
De hecho, es posible que el término ‘colgante’ sea fruto de una mala traducción de los textos antiguos.
Sin embargo, a pesar de los relatos detallados, los arqueólogos nunca han encontrado pruebas definitivas de su existencia en Babilonia. Algunos estudiosos teorizan que los jardines se ubicaban en Nínive, construidos un siglo antes por el rey Senaquerib, ya que esta ciudad era conocida como la "antigua Babilonia" Los relieves de Nínive representan exuberantes paisajes con terrazas y acueductos, lo que refuerza esta teoría.
En el siglo IV a C., cuando Alejandro Magno llegó a Babilonia, habría encontrado a los jardines ya abandonados.
Pero, ya sean reales o legendarios, los Jardines Colgantes han cautivado la imaginación durante milenios. Siguen siendo un símbolo de belleza, naturaleza, opulencia e ingenio extranjeros que parecen permanecer siempre fuera de nuestro alcance.



Fuentes:  https://www.theculturist.io/p/what-happened-to-the-7-ancient-wonders?utm_source=substack&utm_medium=email&utm_campaign=email-restack-comment&r=3k5qck&triedRedirect=true

https://muyinteresante.okdiario.com/historia/faro-alejandria-bloques-hallazgo-digital-reconstruccion-egipto.html

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/asi-se-veria-mausoleo-halicarnaso-actualidad_14244

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/colosal-templo-artemis-efeso-gran-maravilla-mundo-antiguo_18573

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/coloso-rodas-sexta-maravilla-antiguedad_17123

https://www.worldhistory.org/trans/es/1-17187/estatua-de-zeus-en-olimpia/

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/asi-serian-jardines-colgantes-babilonia-actualidad_14213

Imágenes extraídas de Google

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