martes, 19 de febrero de 2013

TUTANKAMON



El Antiguo Egipto siempre ha llamado la atención de miles de estudiosos y amantes de esta fascinante civilización. Sin dudas una de las figuras más enigmáticas es la del faraón de la XVIII dinastía, cuya tumba se encontró casi intacta a principios del siglo XX, conteniendo todos sus tesoros: TUTANKAMON

Realmente se sabe muy poco sobre la vida de Tutankamon, se cree que nació en Tebas (Egipto) alrededor del año 1342 a. de C., y se supone era hijo del faraón Akhenatón (Amenophis IV) y de su segunda mujer, Kiya.
También se sabe que se casó con su hermana, Anjesenpaatón, hija de Akenaton y su esposa Nefertiti, que luego se pasaría a llamar Ankesenamón
No existen evidencias sobre la edad exacta que tenía el joven rey cuando fue coronado faraón con el nombre de Tut-anj-Atón. Según los exámenes al cuerpo momificado, encontrado en su tumba en el Valle de los Reyes, revelaron que murió alrededor de los 18 años, si bien últimamente se cree que pudo tener unos 25 años.
Lo que sí se sabe, es que tres años después de acceder al trono, se restableció el culto tradicional a Amón, que su padre había erradicado para adorar a un solo dios, Atón. También restableció la capital en Tebas, abandonando la capital creada por Akenatón en Amarna. Fue entonces cuando sustituyó su propio nombre por el de Tutankamon, que significa "la viva imagen de Amón". 
Pero su muerte, aún hoy, es un total misterio. 

Tutankamon muere sin dejar un heredero y es sepultado rápidamente, por lo inesperado de su muerte, en una pequeña tumba más propia de plebeyos que de un rey. Algunos dicen que fue una venganza contra los cambios realizados por padre Akenatón, ya que los sucesores borraron de los anales históricos casi todo los rastro de los reyes de Amarna, incluido Tutankamón. 

Fue sucedido en el trono por Jeperjeperura Ay, un alto funcionario de la corte y consejero del rey, y padre de Nefertiti, quien se casará además con la joven viuda del Tutankamon, la reina Anjesenamón, gobernando durante cuatro años.

En cuanto a lo humilde de la tumba del faraón, llama la atención en especial por la importancia que durante todo el Imperio Egipcio se le daba a la construcción de la misma, siendo la principal obra a construir durante todo el reinado del faraón. 
Con tan pocos años de gobierno de Tutankamon, no había preparado ningún lugar para su enterramiento, por lo que hubo que hacerlo en la tumba que presumiblemente cedió Ay. Es así que se tuvo que equipar y decorar esta tumba a toda prisa, y de un modo algo descuidado. Incluso algunos objetos tenían otros nombres que se borraron para poner el de Tutankamon. 
La tumba quedó sellada, y por casualidad quedó cubierta por las chozas de los obreros que construían la tumba de Rameses VI muchos años después, eso explica también como pudo quedar fuera del alcance de los ladrones de tumbas, permaneciendo prácticamente intacta durante más de 3.000 años. Menos de un siglo después de su muerte, la ubicación de la tumba quedó en el olvido, hasta su descubrimiento, en 1922.

DESCUBRIMIENTO DE LA TUMBA

El regreso de Tutankamon a la vida pública llegó cuando, en noviembre de 1922, el arqueólogo aficionado Howard Carter,que trabajaba en el valle de los Reyes bajo el patrocinio de un excéntrico conde llamado lord Carnarvon, se topó con la tumba inviolada y repleta de tesoros. Lo más fascinante es que hasta esa fecha, casi todos las tumbas de faraones habían sido violadas y rapiñadas.
Gran parte de dicho tesoro se encuentra en la actualidad en  el Museo Arqueológico de El Cairo. 

El 24 de noviembre se abrió oficialmente la tumba. Detrás de la puerta de entrada se abre un pasillo que conduce a una segunda puerta también con sus sellos intactos. El oro relucía por todas partes; los carros, las figuras de alabastro, riquezas por doquier.  Tras otra puerta, una capilla de madera, revestida de oro,  que contenía tesoros. Dentro había una segunda capilla, con los sellos intactos, inviolada desde que el faraón fuera enterrado en ella. La primera capilla es la que hoy conocemos como Cámara del Tesoro, en ella se encontraron, entre otras cosas, las vasijas de alabastro donde se guardaban para los restos, las vísceras del faraón.

En el interior de la segunda cámara encontraron un gran sarcófago que encerraba en su interior otros tres sarcófagos. El último era de oro macizo y contenía la momia del joven faraón egipcio Tutankamon.
Aquellos arqueólogos destrozaron la momia en 18 trozos para arrancarle cuanto de valor tenía encima. Le separaron la pelvis del tronco, le arrancaron las extremidades, e incluso, una vez quitadas todas sus pertenencias, pegaron sus partes con resina.

LA MALDICIÓN DEL FARAÓN 
Para sumarle más fama a la historia del faraón y la maravilla del encuentro de su tumba, se añade la especulación sobre la supuesta maldición del faraón niño. 
Carter y Carnarvon
Según la creencia egipcia, la violación de un féretro interrumpía el último viaje del difunto. Es común leer en las tumbas amenazas como: “Voy a asirle por la nuca como si fuera una oca” o “exterminaré a los que sobrevivan y velaré para que sus mujeres languidezcan”. 
                  
Según cuentan algunos, la tumba descubierta por el egiptólogo Howard Carter y su mecenas Lord Carnarvon, tenia una inscripción: "La muerte caerá con alas ligeras sobre el que se atreva a violar esta tumba”.
No hay evidencias de que tal escrito existiera, pero una serie de circunstancias que siguieron al hallazgo alimentaron la leyenda de la maldición.
Tumba de Howard Carter
Cementero de Putney Valey
Primero fue la muerte de Lord Carnarvon poco meses después del hallazgo por unas extrañas fiebres, justo en el momento en que se producía un apagón en El Cairo; otras personas que tuvieron relación con las excavaciones perdieron la vida de forma extraña aquella década.
No obstante, el artífice de los descubrimientos, Howard Carter, vivió hasta los 67 años. El bisnieto de Lord Carnarvon visitó hace unos años la tumba como desafío a cualquier superstición y aún permanece vivo.
De todas maneras, los restos de Tutankamon fueron devueltos a su tumba, KV62, en el Valle de los Reyes, en Luxor, ya sin sus tesoros ni ataúdes de oro, pero descansa en el lugar que según la religión egipcia, debía quedar para siempre sellada, para el descanso eterno en la otra vida.                            

MUERTE DEL FARAÓN
En cuanto a la verdadera causa de la muerte del faraón, poco se sabía realmente. En 1968 se realizó una radiografía a la momia y en ella se advirtió lo que parecía ser una fractura en el cráneo. Desde entonces, se incrementó la versión del asesinato, siendo el principal sospechoso el sumo sacerdote Ay, su sucesor y nuevo esposo de la viuda del faraón. 
En 1997 se publicó en la prensa británica una investigación forense por el neurorradiólogo Ian Isherwood, trabajo que fue complementado por el inspector de Scotland Yard Graham Melvin. Según sus averiguaciones, se confirmaba el asesinato del faraón. Además el policía elaboró una lista de posibles sospechosos, figurando en primer lugar Ay e inmediatamente después Horembeb, general de los ejércitos egipcios, sucesor de Ay e iniciador de la XIX dinastía faraónica. 
Esta teoría sobre la muerte por asesinato de Tutankamon fue la más difundida durante muchos años, y muy pocos la discutían. 
Pero será recién el 5 de enero de 2005, cuando un grupo de investigadores (nueve egipcios, dos italianos y un suizo) examinó los restos momificados del faraón con un escáner, descartando la hipótesis del asesinato. Los expertos concluyeron que "no existía fractura craneal provocada", ya que el pequeño hueso encontrado en el interior de la cabeza podría haber sido por un movimiento brusco del cuerpo al ser extraído por Carter, o por el propio proceso de momificación.

Estos mismos analistas observaron una fractura en el fémur de la pierna izquierda, lo que confirmaría la evidente cojera que padecía el adolescente, como también lo reflejan dibujos y relieves de la época. Todo ello llevó a pensar en que una posible infección generalizada por causa de esta herida crónica podría haber matado al joven rey. 
Pero un estudio del ADN de Tutankamon y de otras 16 momias egipcias, desveló que el joven faraón egipcio murió de malaria combinada con una enfermedad ósea.
La investigación fue realizada por un equipo de investigadores del Consejo Supremo de Antigüedades del Cairo liderado por Zahi Hawass, que sometieron a pruebas radiológicas y de ADN a las momias y que fueron difundidas en la revista científica Jama.

Las pruebas practicadas a la momia detectaron una acumulación de malformaciones propias de su familia y se le diagnosticaron varias patologías, entre ellas la enfermedad de Koller II, que produce trastornos óseos. El joven tenía un pie deformado y probablemente caminaba con ayuda de un bastón. Además, siguiendo las pistas genéticas los científicos identificaron al parásito de la malaria como el responsable de su muerte. Los análisis de ADN desvelaron la presencia de tres genes vinculados al parásito Plasmodium falciparum, que provocó el paludismo en cuatro de las momias investigadas, entre ellas la del famoso faraón. 
 

“Estos resultados -explican los científicos- sugieren una necrosis ósea avascular, enfermedad por la cual la escasa circulación sanguínea en los huesos conduce a una debilitación o destrucción de una zona ósea, lo que, junto con la enfermedad de la malaria, es la causa más probable de la muerte del faraón”.

LA FAMILIA DE TUTANKAMON
Otros de los grandes misterios de Tutankamon ha sido el de las relaciones familiares. Gracias a la certeza de los análisis de ADN, se pudo comparar el de Tutankamón con el de otras 10 momias que se creían eran miembros de su familia inmediata. 
Para dichos estudios, en 208, varios genetistas montaron dos laboratorios con la última tecnología en secuenciación de ADN, uno en el sótano del Museo Egipcio de El Cairo y otro en la Facultad de Medicina de la Universidad de El Cairo.  
La genética ha podido desvelar que, casi con toda probabilidad, era hijo del faraón Akenatón, y que la madre del joven faraón sería la momia KV35YL, aparentemente hermana de su padre, cuyo nombre sigue siendo desconocido. Otra de las momias a las que se le practicó el análisis podría haber sido la reina Tye, abuela de Tutankamón y madre de Akenatón
Ya se conocían las identidades de cuatro momias, incluidas la de Tutankamón, que seguía en su tumba del Valle de los Reyes, y otras tres exhibidas en el Museo Egipcio: Amenhotep III, así como Yuya y Tuyu progenitores de la gran reina Tiy, esposa de Amenhotep. 
Entre los ejemplares no identificados se encontraba un varón hallado en la misteriosa tumba KV55 del Valle de los Reyes. Pero ciertas evidencias arqueológicas apuntaban a que el cuerpo pudiera ser la momia de Akenatón o Semenejkara. 
En cuanto a la madre y la esposa de Tutankamón, el análisis se enfocó en cuatro momias femeninas no identificadas. Dos de ellas, denominadas Dama Mayor y Dama Joven, fueron descubiertas en 1898 sin vendajes y depositadas de manera descuidada en el suelo de una cámara lateral de la tumba de Amenhotep II (KV35) adonde, evidentemente, fueron transportadas por los sacerdotes alrededor del año 1000 a.C., al finalizar el periodo del Imperio Nuevo. 
Las otras dos mujeres anónimas procedían de una pequeña tumba del Valle de los Reyes (KV21). Por último, se obtuvo ADN de los fetos encontrados en la tumba de Tutankamón, aunque las momias estaban muy deterioradas.

1.- Amenofis III. El cuerpo del abuelo apareció con la cabeza arrancada y los huesos rotos. 
2.- Tuya. La bisabuela muestra en sus orejas perforaciones de pendientes.
3.- Yuya. Los restos del bisabuelo, bien conservados, permiten distinguir los rasgos de un anciano.
4.- Tiya. La momia de la abuela aún conserva gran parte de su tupida cabellera.
5.- KV35yl. La mamá de Tut está mutilada. Le arrancaron la boca y la mejilla.
6.- Tutankamón. 

EL ROSOTRO DE TUTANKAMON
Tres equipos de artistas y científicos forenses, de Francia, Estados Unidos y Egipto, construyeron modelos del rostro del faraón niño en base a fotografías tomadas con una resolución de 1.700 puntos de las tomografías de su momia, que revelan cómo se veía el día de su muerte, hace unos 3.300 años.
Las tomografías demostraron que Tutankamon de 19 años, era sano aunque delgado, con una estatura de 1,65 metros cuando murió.
Los tres equipos trabajaron por separado al crear la reconstrucción de sus modelos. Los estadounidenses y franceses trabajaron en modelos de cráneos de plástico y los egipcios lo hicieron directamente de las tomografías, donde se podía distinguir la diferente densidad entre la carne y del hueso. 
"Los resultados de los tres equipos fueron idénticos o muy similares en la forma básica del rostro, el tamaño, la forma y la ubicación de los ojos, y la proporción del cráneo", comentó Hawass.
"La diferencia básica estuvo en la forma de la punta de la nariz y de las orejas", agregó.  

EL TESORO DEL REY
Desde el descubrimiento de la tumba de Tutankamon, muchas piezas del tesoro se distribuyeron en distintos lugares y desde hace un tiempo Egipto lucha por recuperarlas.
En la época de Carter, el gobierno egipcio permitía a los arqueólogos trabajar con sus propios recursos y descubrir los tesoros del país, y como parte de paga le permitían quedarse con una considerable parte de sus hallazgos.
Es así que innumerables estatuas de bronce, collares, brazaletes y otros tesoros se regalaron a los arqueólogos a sus familiares y amigos. Por ejemplo, Carter le regaló a una de sus sobrinas un hermoso collar de cuentas y parte de un brazalete de lapislázuli en forma de esfinge. Ambos vuelven a Egipto.
Luego de varios meses de insistencia, el Museo Metropolitano de Nueva York (MET) acordó devolver 19 piezas arqueológicas de la tumba de Tutankamón, valiosos objetos que tenía el museo desde 1948.

Museo El Cairo
Entre lo que se devolverá están un perro de bronce de dos centímetros, un collar de cuentas y un brazalete de lapislázuli, entre otros tesoros. También el MET le dio valiosa información a Egipto para poder recuperar una pieza de granito que formaba parte del templo de Karnak.
Las piezas, serán exhibidas junto al resto de las antigüedades del faraón Tutankamón, en el Museo Egipcio de El Cairo, y luego serán trasladadas a la nueva sede que está en construcción cerca de las pirámides de Giza, que se espera abra sus puertas en el año 2012. 
En los últimos años, Egipto inició una campaña mundial para presionar a los gobiernos que tienen tesoros faraónicos de manera ilegal e iniciado acciones para la repatriación de los mismos. Un ejemplo de ello es la piedra de Rosetta en poder del Museo Británico, las estatuas del faraón Ramsés II, que están en disposición del Museo de Bellas Artes de Boston y el Museo Egipcio de Turín, y el busto de la reina Nefertiti que se expone en el Museo de Berlín. Todos están a la espera de su repatriación.
De a poco se está logrando que los países tomen conciencia y devuelvan partes de un tesoro que no les pertenece. 
No hay que olvidar que Egipto tiene todo el derecho de reclamar lo que le pertenece, por más que la riqueza de sus tesoros son parte de la cultura universal, pero los países que han guardado o aún mantienen tesoros egipcios, lo hacen no tanto para proteger objetos valiosos culturalmente, sino porque significan importantísimos ingresos económicos.

           


Fuentes: Revista Muy Interesante
              Revista National Geographic
             www.tudiscovery.com/web/tutankamon
             http://www.historiayarqueologia.com/



5 comentarios:

  1. muy interesante
    nunca dejo heredero tutakom yo quiero ser el heredero

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    1. jaaaa quien sera anonimo si yo tambien soy

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. El tesoro de la tumba es impresionante, lo visite en el Museo de El Cairo. Y la maldición parece que fue cierta, eso también es impresionante.
    Lo he comentado en mi Blog, http://egiptopedia.es/

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