miércoles, 1 de agosto de 2018

CURIOSIDADES DE LA HISTORIA 5

LOS REYES Y LA SANGRE AZUL

Es una de las expresiones más conocidas y es común para referirse a las monarquías. 
Según una leyenda rumana del siglo XIX, titulada "El Príncipe Azul de la lágrima", el color alude a la expresión “sangre azul” que ya se conocía mucho antes. Probablemente su origen lo encontremos siglos atrás cuando la utilizaban en Castilla para indicar que la sangre de los nobles era pura y no estaba mezclada con sangre morisca o judía.

¿Por qué azul?
Los campesinos y la gente del pueblo realizaban su extenuante trabajo bajo el Sol sufriendo las inclemencias del tiempo. Con los años esto provocaba que su curtida piel adquiriera un color oscuro y permaneciera arrugada y estropeada. Mientras que la gente “privilegiada” como los señores y aristócratas, solían alejarse del sol, y así tener una piel más pálida que dejaba entrever sus venas que se mostraban más azuladas. Además, las damas de la alta sociedad siempre procuraban no exponerse tampoco al Sol y así conservar un cutis blanco y fino, más atractivo para los caballeros.

La sangre es roja por un pigmento rojo llamado hemoglobina, que se encuentra en el interior de las células que transportan el oxígeno a los tejidos, los hematíes o glóbulos rojos.
Pero las venas se ven azules por un efecto óptico ya que la piel refleja más la luz roja que azul aunque, donde hay venas, la cantidad de luz roja reflejada es menor. Se produce la paradoja de que, aunque de la zona de la vena se refleje más luz roja que azul, al reflejar más luz roja la piel adyacente, percibimos el color azul en el lugar de la vena. Es decir, aunque nos llegue más luz roja reflejada nuestra percepción nos hace verlas de color azul.

También ha ayudado a mantener esa creencia son los dibujos y atlas la circulación sanguínea de color rojo (arterias) y de color azul (las venas). Simplemente esto se hace para facilitar su diferenciación aunque puede dar lugar a la confusión.

Otro posible origen de la expresión (menos creíble) se debe a la endogamia, tan frecuente entre la realeza, y que provocaba enfermedades sanguíneas que  determinaban un color rojo menos intenso de la sangre.




Fuentes: https://franciscojaviertostado.com
              AA.VV

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