jueves, 1 de marzo de 2018

Éxodo del Pueblo Oriental

EL ÉXODO DEL PUEBLO ORIENTAL O REDOTA

El Éxodo del Pueblo Oriental es uno de los acontecimientos históricos más importante de la historia uruguaya, y que historiadores han identificado con el nacimiento de la nacionalidad oriental. 

En octubre de 1811, el ejército artiguista que había triunfado en la Batalla de Las Piedras el 18 de mayo, debió levantar el Primer Sitio de Montevideo, ocupado por las fuerzas del Virrey Francisco Javier de Elío, y acampó en las márgenes del Río San José, cerca de la ciudad de San José de Mayo.
La firma del armisticio entre Buenos Aires y los españoles de Montevideo, colocaba al campamento oriental en una situación insostenible y a merced de las fuerzas españolas de Montevideo y de la presencia de las tropas portuguesas que aún nos se retiraban.

El 23 de octubre de 1811, se conoce la noticia de la firma de dicho armisticio, como consecuencia de ello el ejército enviado por Buenos Aires, a las órdenes de Rondeau, levantó el sitio y se retiró. También debía hacerlo las milicias orientales, inferiores en cantidad y en armamento a las fuerzas españolas. Pocos días antes, Artigas había sido designado Jefe de los Orientales, en una reunión realizada en la Quinta de la Paraguaya. Pero, al levantar el Sitio de Montevideo, se unieron a su marcha gran cantidad de familias.
La columna partió de los montes del Río San José hacia el noroeste, y luego continuó en trayectoria paralela al Río Uruguay hacia el norte; produciéndose constantes incorporaciones de familias paisanas, con lo que finalmente formó parte de ella la casi totalidad de las poblaciones criollas de la Banda Oriental.

RECORRIDO
Una vez decidida la marcha, inician su recorrido desde San José hacia las puntas de Arroyo Grande donde se hallaban el 30 de octubre. El 31 llegaban ya a la vera del arroyo Monzón desde donde Artigas expone al Gobierno de Buenos Aires la situación de la campana oriental, el ejército y las familias que le siguen. El 2 de noviembre, Artigas estaba en el arroyo Perdido, desde donde imparte órdenes a Ambrosio Carranza para que se sostenga en Paysandú hasta su llegada y auxilie a los caciques indígenas. El 3 de noviembre desde el arroyo Cololó, hace saber al Juez Comisionado del distrito de Soriano que no podrá fijarse en Mercedes, "ni menos mantenerlo con algunas tropas." Y le agrega: "Todo individuo que quiera seguirme, hágalo, uniéndose a usted en Paysandú luego que yo me aproxime a ese punto; no quiero que persona alguna venga forzada, todos voluntariamente deben empeñarse en su libertad, quien no lo quiera, deseara permanecer esclavo."

Decidido Artigas a no fijarse en Mercedes, la columna se dirige hacia el Río Negro el que fue vadeado por el paso de Yapeyú entre el 11 y el 13 de noviembre de 1811. El 14 de noviembre, Artigas tiene instalado su cuartel General en el Arroyo Negro. Ocupa después Paysandú (10), cuyo punto ya abandona el 21 de noviembre con los emigrantes que le siguen, siempre en dirección al Norte; el 24 de noviembre se encuentran en el arroyo San Francisco: cruzan el río Queguay; el 1º de diciembre están acampados en el arroyo Quebracho. El 4 de diciembre en Chapicuy; el 7 de diciembre se hallan en el no Daymán, próximos a Salto. Desde aquí prosiguen en dirección a este punto, donde permanecen acampados.

Alrededor del 10 de diciembre las familias inician el pasaje del río Uruguay por el Salto Chico hacia la costa occidental cuyo pasaje prosigue hasta fines de este mes. en la desembocadura del arroyo San Antonio, donde era preciso atravesar una corriente de unos 800 mts, operación que demandó varios días. Queda el grueso del ejército en el territorio oriental, y es entonces cuando se ataca a los portugueses que querían obstaculizar el vado, pero son vencidos en Belén.
A principios de 1812, desplazándose por la costa oeste del Río Uruguay, llegaron a la costa del arroyo Ayuí, acampando definitivamente en sus montes.
Artigas cruza el río Uruguay en la primera semana de enero de 1812.
Lamentablemente, durante el cruce del río Uruguay, pese a las aguas bajas por aquellos días de calor, se ahogaron varios franciscanos, al darse vuelta un bote.

Un dato relevante, los grupos charrúas, unos trescientos, que tanto ayudaron con su conocimiento del territorio, no abandonaron el suelo oriental, suelo de sus antepasados, pero permanecieron expectantes.

Las familias acampan en la costa occidental a la espera de que el Gobierno de Buenos Aires autorice para instalarse en el punto de Concepción del Uruguay (Arroyo de la China) que les ofrecía mayor seguridad. No satisfecha esta aspiración, los emigrados permanecen acampados en el Salto Chico, costa occidental, hasta que se resolviera sobre su destino. Artigas, designado por el Gobierno de Buenos Aires Teniente Gobernador de Yapeyú debía dirigirse a aquel punto.

La permanencia y expansión de los portugueses en el litoral determinó la necesidad de emprender operaciones militares contra ellos. En la segunda quincena de abril de 1812 se abrirían las operaciones lo que explica el pasaje del ejército, nuevamente a la costa oriental seguido de las familias que se negaron a abandonarlo. El 10 de abril se había terminado la penosa travesía del río instalándose el campamento artiguista en el Salto Chico Oriental. El Gobierno de Buenos Aires creyó conveniente dejar en suspenso el plan de ataque a los portugueses y ordenó el retroceso de Artigas al territorio de Entre Ríos.

El 29 de abril de 1812 el ejército oriental ha repasado el Uruguay fijando nuevamente su campamento en el Salto Chico occidental. El 23 de mayo aún se encontraba en aquel sitio dispuesto a encaminarse hacia el norte, a Corrientes. El Cuartel General debía situarse en la costa del Yaguarí (22).

PRIMER CENSO
Llegados a Salto, dispuso Artigas el 14 de diciembre efectuar un relevamiento de las personas que integraban la columna, dando lugar al histórico documento conocido como Padrón de las Familias Orientales
En el campamento del Salto Chico, antes de cruzar el río Uruguay, Artigas dispuso la realización de un padrón en el que se debía anotar los nombres de los jefes de familia (padre y madre), el número de hijos que llevaban consigo, especificando si eran mujeres o varones, el número de esclavos que acompañaban a cada familia y el número de carretas si las tenían (muchos marchaban a pie).
Se registraron en el padrón 4.031, con la salvedad de no haber incluido un número considerable de personas " por hallarse distantes los Carruajes"( en nota explica que serían unos mil más), como tampoco los :hombres sueltos agregados a ellos y empleados en Caballadas.
La cuarta parte de los censados eran niños (unos mil). Además se contabilizaron 847 carretas, aparte de 6.000 hombres que formaban el ejército y unos 8000 bueyes.
El padrón contiene casi cinco mil nombres propios, comprende los datos de los hijos y de los pocos bienes que podían acarrear.
Iban miles de familias, muchas parejas, seguidas de sus hijos, esclavos y carruajes (los de "buen pasar"), o iban matrimonios solos con sus sirvientes. También iban hombres solos al frente de sus familias, como por ejemplo los viudos, tal era el caso del padre de José Artigas, es decir Martín José Artigas.
Las mujeres cabezas de familias eran numerosas y de todas las condiciones sociales.


Según la descripción de un viajero paraguayo que visitó el campamento, “Toda esta costa del Uruguay está poblada de familias que salieron de Montevideo; unas bajo las carretas, otras bajo los árboles y todas a la inclemencia del tiempo, pero con tanta conformidad y gusto que causan admiración.”

LAS PENURIAS
Artigas fue un buen cronista del sacrificios de quienes lo seguían. Le escribe al Gobierno de Buenos Aires:"Solo ellos pueden sostenerse a si mismos: sus haciendas perdidas, abandonadas sus casas, seguidos a todas partes no del llanto pero si de la indigencia de sus caras familias", expuestos a las calamidades del tiempo, "pobres, desnudos, en el seno de la miseria sin mas recurso que embriagarse en su brillante resolución."
En otro relato a Buenos Aires: “No se pueden expresar las necesidades que todos padecen expuestos a las mayores inclemencias sus miembros desnudos se dejan ver por todas partes y un poncho hecho pedazos, liado a la cintura es todo el equipaje de estos bravos orientales”. 
En febrero de 1812, Artigas pretendía instalar un hospital y una armería y le describe al Gobierno de las Provincias Unidas la enorme pobreza que rodeaba a aquellos hombres, que con hierros de carretas y restos de "todo lo viejo, lo inútil", hacían armas y camillas".
Confesaba Artigas: "mis lágrimas no eran bastantes á mudar aquellos cuadros tan consternantes, y yo me vi precisado a contraer alguna deuda para mudarlos, aliviando unas necesidades que no podían permitirse al hombre por más tiempo".
Cuenta en una carta cómo vio correr las lágrimas en uno de sus hombres, mientras observaba con la mayor atención a otro de sus compañeros fumando, para luego "reprimirlas ostentando la mayor alegría al sentir que me acercaba!".

Ese grupo humano enorme, tenía necesidades, por ejemplo se necesitaban bautismos, casamientos. Pero también muchas normas fueron transgredidas, y se debió aplicar la pena de muerte con ciertos delitos, tales como robo, violencia contra las "mujeres decentes", enfrentamiento armado a la autoridad revolucionaria y la deserción.


ÉXODO, REDOTA, ¿DERROTA?
Nominar algo tan grande y complejo preocupó a nuestros historiadores. De allí las diferentes expresiones acuñadas para atrapar entre sílabas el acontecimiento.

Escribe Anaya refiriéndose a la emigración conocida por el Éxodo del Pueblo Oriental: “Fue una operación muy amarga - dejando casi desierta aquella campaña y algunos pueblos que pudieron tocarse- que por un equívoco muy particular clasificaron los paisanos como la “redota”, por decir otra cosa”.

El historiador Carlos Maggi señaló: “El nombre de Éxodo para llamar a esa emigración la inventó el gran historiador Fregerio hacia fines del siglo pasado. Respetando el talento de este estudioso quien tanto debemos, creo, sin embargo, de mejor literatura recuperar la expresión Redota, para señalar ese acontecimiento. Redota (derrota) es a la vez, el camino, la huída y el estar vencidos, comprende en su significación la amargura, la contrariedad, la impotencia, el sacrificio; menta, pues, el exacto estado en que se hallaban los orientales. Es por otra parte una palabra rústica y expresivamente criolla, analfabeta y gaucha: es una expresión única, propia, para designar un hecho que no tiene iguales. Y por sobre todo, es como “clasificaron los paisanos” aquello que hicieron y debe respetarse el derecho de quienes realizan algo grande, para llamarlo según su gusto y manera.”

Un protagonista de la época, el coronel Ramón de Cáceres lo llamó “Procesión”. Mientras que el historiador Agustín Beraza prefiere como expresión “La Emigración”, “por ser la que usó el propio Jefe de los Orientales, que se refirió a la marcha designándola así, reiteradamente: “Nada ha sido bastante para impedir la emigración”, “hice uso de quantos med.s estaban a mis alcances para evitar la emigración asombrosa de vecinos y familias que me seguían”, sin que por ello, dejemos de inclinar nuestra simpatía por la bravía expresión de los paisanos Orientales”.

El historiador Aníbal Barrios Pintos interpreta el término ”redota”, ya que entiende que “no puede ser otra cosa que “derrota”, en su acepción de camino o marcha y no como expresión de estar derrotados, vencidos, como se ha dicho”. Y cita al respecto varios giros de lenguaje usados en documentos de época, como –por ejemplo- “ponerme en Derrota de aquel Destino”.

Pero hay quienes interpretan que en realidad "Redota", viene de "derroteo", de ir de un lado para otro, tal cual estaba sucediendo con el traslado de un pueblo. No lo veían como una derrota, sino como una realidad momentánea.






Fuentes:
Libro "Los tiempos de Artigas". Tomo 1. Ana Ribeiro
http://rea.ceibal.edu.uy/UserFiles/P0001/ODEA/ORIGINAL/110722_lectura_hipertexto4.elp/xodo_del_pueblo_oriental.html
http://www.artigas.org.uy/fichas/artigas/artigas_exodo_09.html
http://www.enlacesuruguayos.com/exodo.htm

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