sábado, 3 de diciembre de 2016

Antiguo Régimen


El Antiguo Régimen es el conjunto de estructuras políticas, sociales y económicas que caracterizaban a varios países de la Europa occidental entre los siglos XVI y XVIII, aunque algunos de sus rasgos son muy anteriores a este período, y otros perdurarán tras las revoluciones de los siglos XVIII y XIX.
El nombre fue utilizado por primera vez por dirigentes de la Revolución Francesa en un sentido crítico: los revolucionarios pretendían terminar con todo lo que constituía ese Antiguo Régimen.
Los enfrentamientos entre nobles y burgueses por su predominio en la sociedad, además de los conflictos entre estados y revueltas internas, favorecieron el establecimiento del Antiguo Régimen, porque provocaron en la población el deseo de un poder fuerte que restableciera la paz y el orden. También se vio favorecido por el resurgimiento del derecho romano, que defendía la idea de un rey con poderes ilimitados, cuya autoridad era fuente de ley.

PODER POLÍTICO
En cuanto a la política, la forma del estado durante el Antiguo Régimen  era la Monarquía Absoluta o Absolutismo. El rey considera que su poder es de origen divino (Dios se lo ha dado) y, por  tanto, ilimitado  y sólo responden ante Dios. Por eso a la monarquía absoluta se la llama de "derecho divino".
Los monarcas absolutos concentran en sus manos el poder legislativo, el poder ejecutivo y el poder judicial, mandan sobre el ejército y todas las instituciones del estado. El estado en su conjunto, incluyendo sus habitantes, que son considerados como súbditos, son todos una propiedad personal del Rey  que puede disponer de ellos a su voluntad. La propaganda convierte al monarca en una figura paternal y la rodea de símbolos religiosos y del lujo extremo de la Corte. Su poder es vitalicio y hereditario.

Este poder absoluto necesitaba ser justificado, en Francia fue formulado por J.B Bossuet, quien decía frases como: "...Los príncipes actúan pues como ministros de Dios y como sus lugartenientes sobre la tierra. Es a través de ellos que Dios ejerce su imperio. Es por ello que el trono real no es el trono de un hombre sino el trono de Dios mismo..."
En Inglaterra, la justificación del poder divino del Rey lo realizó Thomas Hobbes, que planteaba que antes los hombres vivían en estado de guerra permanente, donde predominaba la ley del más fuerte. Para asegurar
la paz y la seguridad, los hombres decidieron establecer entre ellos un pacto por medio del cual le cedieron al Estado (al rey) todos sus derechos para que este los conservara.
Pero en realidad el Rey tenía algunas limitaciones, sino sería un tirano. Algunas de ellas eran limitaciones jurídicas, como no poder cambiar ninguna de las leyes fundamentales del reino. También la extensión del reino, las dificultades de las comunicaciones y de los transportes, junto a la escasez de funcionarios y de la falta de dinero para cubrir los gastos del estado, hacían imposibles el cumplimiento de las órdenes reales, de modo eficiente. La falta de unidad lingüística y jurídica fue otro elemento que dificultó el establecer un estado centralizado para que la autoridad del rey pudiera ejercerse efectivamente en todo el reino.

SOCIEDAD DEL ANTIGUO RÉGIMEN
Las sociedades del Antiguo Régimen se caracterizan por tener una población estancada, con periódicas crisis de subsistencia. La natalidad era muy alta pero la mortalidad también (guerras, epidemias, hambres, falta de higiene), con lo cual el crecimiento de la población era muy lento. La esperanza de vida de una persona al nacer era de entre 20 y 40 años, raramente alguien llegaba a los 70. La muerte era algo familiar y la gente aprendía a convivir con ella.
La sociedad estamental, formada por grupos cerrados, caracterizada por la desigualdad legal entre los diferentes grupos sociales o estamentos.

De un lado está el grupo de los Privilegiados, constituidos por la NOBLEZA y el ALTO CLERO, que poseían enormes riquezas provenientes de las rentas de la tierra y estaban excluidos del pago de varios impuestos, además eran juzgados según leyes distintas a las del pueblo, y se reservaban los cargos más importantes del ejército, la iglesia y el estado.
De otro lado están los No privilegiado, llamado TERCER ESTADO en Francia, que no era un grupo heterogéneo, pues se encontraban, desde ricos BURGUESES dedicados al comercio internacional o a actividades bancarias, que podían llegar a ser tan ricos como los nobles, hasta el más humilde de los CAMPESINOS, pero que tenían en común el hecho de ser quienes sostenían económicamente el país con su trabajo, y el estado con sus impuestos. El tercer estado constituía habitualmente el 90% de la población, de los cuales la mayoría eran campesinos pobres.
 

LA ECONOMÍA La economía tenía una muy fuerte base agraria, ya que hasta tres cuartas partes de la población se ocupan de tareas agropecuarias.  Se trata de una agricultura cuna bajísima productividad, por estar dirigida al autoconsumo, porque el campesino piensa fundamental en alimentarse así mismo y sus familias con el producto de sus tierras, y no a la comercialización, además se utilizaban  técnicas y herramientas muy rudimentarias. Se seguía utilizando el arado romano, muy común en casi toda Europa y el mantenimiento del barbecho (dejar sin cultivar cada año un tercio o la mitad de las tierras para que esta recupere sus nutrientes) en la rotación de cultivos  para fertilizar las tierras. Es una agricultura aun muy sometida a las circunstancias climáticas, así una sequía, lluvias excesivas, hielos o calores inesperados, pueden llevar al fracaso de una cosecha y ante la falta de reservas y precariedad de los transportes se desataban grandes crisis de subsistencias, matando a miles de personas.
El comercio encontraba numerosos obstáculos, porque existían muchas aduanas interiores o por la pésima calidad de las vías terrestres, además los gremios de artesanos que fijaban de una forma rígida horarios, precios, salarios, herramientas, número de trabajadores por taller, e impedían cualquier avance técnico que pudiese dar ventaja a unos talleres sobre otros.
No olvidemos que en las monarquías absolutas la política económica fue llamada MERCANTILISMO, en la que la riqueza de una nación provenía de la posesión de oro y plata, las cuales eran obtenidas de varias maneras, según los países

LUIS XIV MODELO CLÁSICO DEL ABSOLUTISMO MONÁRQUICO

Retrato de Luis XIV
realizado por Hyacinthe Rigaud

EL REY SOL
Luis XIV comienza su gobierno personal, desde 1661 hasta su muerte en 1715 por lo tanto reinó durante 54 años. 
No quiso dejar la función de gobernar en manos de otra persona, y ejerció el poder directamente, convocando personalmente a los ministros, interviniendo en todos los asuntos que consideraba importantes y controlando, a través de los intendentes, todo el territorio francés.
Luis XIV estaba plenamente convencido del origen divino de su poder. Desde la infancia se le repetía que el era como un dios, una “divinidad visible”, un hombre diferente a los demás,  que era Rey “por gracia de Dios” y sólo ante este debía rendir cuentas. Ningún hombre podía juzgarlo.
Luis XIV tomó como emblema de su reinado un sol resplandeciente y de ahí el apodo de "el Rey Sol”. Todo lo que sucedía en Francia debía girar en torno al rey.
Era un hombre apto para el papel que desempeñaba, era fuerte, equilibrado, trabajador incansable, reflexivo, dueño de si mismo y consciente de su responsabilidad de gobernante, lo que el llamaba “el oficio de ser rey”. 
Durante su reinado se hizo más evidente el culto a la majestad real y cada uno de los actos cotidianos de su vida, como levantarse, asearse, comer, etc, se convirtió en una ceremonia.
La nobleza, estaba sometida al rey, y no desempeñaba funciones políticas. Se la empleaba en el ejército o en la diplomacia, pero sobre todo cumplía una función “decorativa” dentro de la Corte.
La Corte, que desde 1682 se instaló en el elegante Palacio de Versalles, (ciudad pequeña a 30 km de París) se caracterizaba por un minucioso ceremonial que se regía por una estricta etiqueta. Se realizaba un culto a la figura del rey y los nobles seguían sus pasos, actividades, entretenimientos desde la mañana hasta la noche. Los nobles, antes rebeldes y belicosos, se disputaban el privilegio de estar cerca del rey y servirle en las tareas más simples como despertarle o ponerle las pantuflas al descender  de la cama. Todas las actividades cotidianas de la familia real se transformaron en una ceremonia.

 

 

ORGANIZACIÓN POLÍTICA
Todo el poder de decisión estaba en manos del rey, pero existían consejos con fines de asesoramiento, como el Consejo de Estado y el Consejo de Justicia. Había ministros y secretarios como el Canciller, el Controlador General de Finanzas, el Secretario de Guerra, el Secretario de Asuntos Exteriores, etc.
Se aumentó el poder de los intendentes para controlar a los gobernadores de las provincias que tenían un papel decorativo. Los Parlamentos fueron sometidos.
En materia judicial el rey podía administrar justicia a su antojo a través de las “lettres de cachet” (cartas selladas) en las que se notificaba una resolución a cualquier súbdito, pudiendo decretar la prisión, la proscripción, sin ningún trámite judicial.
También quitó poder y autonomía a las universidades, que pasaron a ser controladas por la monarquía.
El arte fue utilizado para propaganda del reinado.
Como el rey no aceptaba que ninguna autoridad rivalizara con su poder dentro de Francia, sometió al clero católico francés y obligó a que  declararan que el rey era independiente de todo poder de la Iglesia, incluyendo al Papa. Además realizó una campaña de persecución contra los protestantes, excluyéndolos de las funciones públicas y de las profesiones liberales y se les prohibió practicar su culto, provocando la huida de unos 200.000 protestantes, por lo que la economía se vio perjudicada, ya que en gran parte eran banqueros, comerciantes, manufactureros o artesanos especializados.

ORGANIZACIÓN ECONÓMICA
La economía de Francia, bajo el reinado de Luis XIV, fue dirigida por Juan Bautista Colbert durante 22 años, quien se rigió por los principios del mercantilismo, procurando intensificar la producción y las exportaciones para lograr una balanza comercial favorable, propulsando la intervención del estado en la vida económica.
Colbert estimuló el desarrollo de las manufacturas, algunas privadas y otras a cargo del estado, dedicadas especialmente a productos de lujo como sedas, tapices, perfumes, porcelanas, espejos, lozas. Los fabricantes estaban sometidos a severas reglas y a inspecciones para asegurar la calidad de los productos.
Mediante altos impuestos aduaneros se protegía la producción francesa de la competencia extranjera  y así favorecer su desarrollo. 
El comercio interior aumentó gracias al mejoramiento de las vías de comunicación, pero fue el comercio exterior el que mereció la máxima atención, fundándose grandes compañías de comercio a las que se les otorgó privilegios o monopolios para el comercio con las colonias. Se apoyó la construcción de barcos, creciendo así la marina mercante. Se fomentó la colonización, especialmente en América del Norte, con la conquista de Luisiana, nombre en honor al rey Luis XIV.
También se mejoró la recaudación de impuestos, más simple y racional, procurando una contabilidad correcta, con claridad en los ingresos y gastos. Pero, a pesar de los esfuerzos de Colbert, los gastos de la Corte y las constantes guerras, desequilibraban las finanzas y se debía recurrir a impuestos extraordinarios.
Luego de la muerte de Colbert, en 1685, comenzó la decadencia de la economía francesa. Un descenso del precio de lo productos exportados, los despilfarros de la Corte y los gastos de guerra, y la huida de los protestantes, provocaron devaluaciones, endeudamiento externo y aumento de impuestos.

LA POLÍTICA EXTERIOR DE LUIS XIV
Luis XIV llevó a cabo una política exterior agresiva que mantuvo a Francia en continuas guerras durante la mayor parte de su reinado.  Pretendió que Francia alcanzara sus “fronteras naturales”, o sea todos aquellos territorios que antes habían pertenecido a las Galias; esto significaba la anexar a los Países Bajos, el Franco Condado, Lorena y Saboya.
Para lograrlo, el Rey Sol contaba con una buena diplomacia que utilizaba la astucia y el soborno para conseguir el favor de funcionarios de otros estados. Cuando la diplomacia no alcanzaba se recurrió a la guerra.
Durante el reinado de Luis XIV, Francia participó en cuatro grandes guerras: La guerra de devolución (1667-1668). La guerra de Holanda (1672-1678). La guerra de la Liga de Augsburgo (1688-1697).
La política exterior de Luis XIV colocó, durante algún tiempo, a Francia en el primer plano de Europa y a si mismo como árbitro de los conflictos internacionales. Sin embargo, a largo plazo, los su reinado dejó a Francia en una situación difícil que sus sucesores (Luis XV y Luis XVI) no supieron cambiar. En lo externo, a la muerte de Luis XIV, era evidente que una nueva potencia se imponía: la Inglaterra que comenzaba a reinar en los mares.

CURIOSIDADES
-Luis XIV de Francia se bañaba únicamente cuando se lo prescribía el médico. Teofrasto Renaudot decía: “el baño, a no ser que sea por razones médicas o de una absoluta necesidad, no sólo es superfluo sino perjudicial”.
El Rey Sol cada mañana se limpiaba la cara con un trozo de algodón impregnado de alcohol o bien con saliva. Bajo las aparatosas pelucas de los cortesanos habían piojos, es de esa época cuando se inventaron las manos de marfil que rematan en un mango más o menos largo. Servían para rascarse la cabeza debajo de la peluca.

-Luis XIV, lució tacones para disimular su corta estatura…No sólo siguió las tendencias de la moda, sino que dada su enorme influencia, impuso algunas de sus costumbres en el vestir: enormes pelucas de pelo natural, mangas adornadas de ricos encajes venecianos y sus famosos zapatos de tacón alto. Zapatos exquisitos y únicos elaborados siempre por su zapatero personal, el francés Nicholas Lestage. Un artesano al que dio precisas instrucciones: refinados, aunque adornados con vistosos lazos, brocados y piedras preciosas; suelas de color rojo; tacones con una pequeña curvatura; bordados en plata con escenas de batallas… Todo un derroche de imaginación y sofisticación. Hasta tal punto el Rey era fanático de sus nuevos zapatos que prohibió llevar el exclusivo modelo al resto de la corte y aquel que le desobedeciera sería castigado con la pena de muerte.



Fuentes: Libro Pensar la Historia de 2° Año
             Libro CBU, 2° Año
             AA.VV
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