domingo, 1 de febrero de 2015

Prehistoria en el Uruguay


La Prehistoria en el Uruguay es un tema en plena revisión.
A partir del contacto con los europeos en el siglo XVI, nuestro territorio comenzó a aparecer en el registro escrito, a través de relatos de europeos o en la cartografía.
Mapa español de 1516

Esta historia fue precedida por más de 10.000 años de Prehistoria durante la cual diferentes pueblos desarrollaron su cultura en nuestro territorio. El estudio de esta no abarca solamente nuestro territorio, sino la zona del Paraná y la llanura sur brasileña.

Podríamos resumir las distintas etapas así:

HACE APROXIMADAMENTE 15.000 AÑOS
Aparecen los primeros pobladores de nuestro territorio. Eran grupos de hombres cazadores, similar a la primera etapa del Paleolítico.
El paisaje era distinto al actual: El nivel del Mar había descendido. Había una amplia planicie atravesada por un gran río donde confluían las aguas  de los ríos Paraná y Uruguay salpicado de dunas y lagunas. El Río Uruguay, corría en el norte con apenas 20 metros de ancho, en un amplio valle. Vientos helados cruzaban los suelos apenas cubiertos por arbustos y duras plantas.
En estas praderas habitaba una megafauna PLEISTOCËNICA, junto a los grupos de hombres que a lo largo de miles de años fueron habitando este territorio.
Distintos escenarios geográficos y ambientales de Uruguay
HACE UNOS 11.000 AÑOS
Los primeros americanos, estaban organizados en “bandas”, que se asentaron en campamentos.
Cazaban y recolectaban, lo que les proporcionaba vestido, alimentos, medicina, herramientas, armas, objetos sagrados, entre otros. Los artefactos más característicos son las “colas de pescado” talladas en piedra.
Puntas cola de pescado
 
Los hallazgos más importantes se encuentran en el departamento de Artigas, a la orilla de los arroyos Catalán Grande y Catalán Chico, sobre el río Cuareim.

HACE UNOS 8.000 A 6.000 AÑOS
El paisaje en el Estuario del Río de la Plata vuelve a cambiar. Se eleva la temperatura y la humedad, y se desarrolla un nuevo ecosistema.
Se eleva el nivel marino, por lo tanto aparecen las praderas, montes en los ríos, palmares, bañados y costas marinas.
Se extingue la megafauna y aparecen los antecesores de la fauna actual, como son los carpinchos, cérvidos y especies de menor porte.
Los habitantes cazaban, pescaban y se han encontrado indicios de cultivos: maíz, calabaza y porotos.
Al final de esta época se encuentran artefactos de piedras pulidas, con lo que fabricaban boleadoras, rompecabezas, morteros, piedras de honda.
Masa.
Laguna Negra. Rocha
Rompecabezas

Se construyen montículos llamados “cerritos de indios” y arte rupestre encontrado que se encuentran en el departamento de Flores.

ENTRE 4.000 A 2.000 AÑOS ATRÁS
Hay un crecimiento demográfico, lo que provoca cambios sociales. Los grupos van a  tener un jefe con funciones políticas militares religiosas. Esto se demuestra por los objetos encontrados de esa época: Ajuares para las sepulturas, cerámicas decoradas, Zoolitos, antropolitos y ornitolitos, placas grabadas, pilones.
Ornitolito
Chuy

Ornitolito
Valizas

Antropolito de Mercedes














Hay dificultades para saber cómo eran  los pobladores prehistóricos de nuestro territorio. Los restos óseos están en mal estado o son atribuidos a períodos recientes.
La licenciada Mónica Sans clasifica en 2 a los grupos de indígenas de nuestro territorio, según las culturas y rasgos físicos diferentes en áreas geográficas distintas:
Los indígenas del Oeste: Se encontraban alrededor de los ríos Uruguay y Negro, con características similares a los del Paraná y la Mesopotamia argentina. Las alturas oscilaban entre 1.65 m para las mujeres y 1.70 m para los hombres. Con escasas caries, lo que demuestra una dieta basada en la caza. También presentan fracturas en los huesos largos por las actividades grupales.
Los indígenas del EsteSe ubicaban en los alrededores de Rocha, Treinta y Tres y el Sudeste de Brasil. Fueron los constructores de los llamados “Cerritos de indios”. Tenían una estatura de unos: 1.57 m para las mujeres y 1.67 m para los hombres. No presentaban fracturas o traumatismos, pero tienen mayor porcentaje de caries, seguramente debido al consumo del fruto de la palmera Butía (coquito).
Campana antropomorfa
Jarra
Punta de proyectil
Punzón de hueso
¿Dónde se ubicaban los indígenas a la llegada de los europeos en el s. XVI?
En la región del río Uruguay.
En la región central.
En la región del Este del territorio.
La conquista europea en nuestro territorio  transforma la vida de nuestro suelo. Se introducen caballos en el siglo XVI y ganado vacuno  en el siglo XVII. A su vez arribaron otros indígenas alejándose de los asentamientos europeos, trayendo conflictos.
Se introduce costumbres, creencias y tecnología desconocida. No hubo transición sino exterminio.
A la llegada de los europeos se distingue tres grupos:
  •  Pueblos de lengua “tupí-guaraní”
  •  Pueblos no guaraníes
  •  Cazadores, pescadores: Charrúas, Minuanes, Guenoas, Bohanes y Yaros
La cerámica era variada, con decoración y diferentes tipos de grabados, como impresiones, modelados y pinturas. Reproducían aves, sin fondo (llamadas "campanas”) cuya función es desconocida.
En época más reciente, llegan grupos adaptados a la floresta tropical. Colonizan extensas zonas. Eran tupí-guaraníes que introdujeron nuevas modalidades socioeconómicas.
Con la llegada de los europeos, la cultura material de estos pueblos entra en crisis aculturándose y extinguiéndose sus formas puras. Descendientes de estos viven actualmente.

LOS CERRITOS DE INDIOS
Generaciones y generaciones de uruguayos aprendieron en la escuela que los indios que habitaron estas tierras, antes de la llegada de los europeos y durante la conquista, eran salvajes y primitivos cazadores de los cuales solo cabía destacar su fiereza.
Sin embargo, hallazgos arqueológicos recientemente realizados en las sierras de San Miguel, departamento de Rocha, en pacientes estudios de los cerritos de indios, han cuestionado severamente aquellas teorías basadas en investigaciones anteriores y en el relato de los conquistadores.
Los cerritos de indios son pequeñas elevaciones cuya estatura oscila entre unos decímetros y nunca más de tres metros, pero aún así muy visibles en tierras llanas. Muchas veces los árboles crecen sobre ellos, lo que los hace contrastar, aún más fuertemente, con su entorno de vegetación no arbórea.
Como son fáciles de distinguir, estos sitios arqueológicos son vulnerables y han sido afectados. Sobre algunos de ellos se han construido galpones o puestos, otros han servido para plantar maíz o zapallo y otros han sido destruidos totalmente dejando paso a los arrozales.
Sus emplazamientos están íntimamente vinculados a áreas bajas, planicies, esteros y bañados. En Rocha son especialmente abundantes en los bañados de India Muerta, San Miguel y Pelotas, así como en el paso Barrancas.




En los estudios  realizados se han encontrado recurrentemente restos humanos por lo que se ha deducido que tenían un fin funerario, sin excluir otros posibles usos en algún momento de su ocupación. En cambio, una interpretación aceptada en círculos arqueológicos brasileños sostiene que los cerritos eran construcciones realizadas por los primitivos habitantes de estas zonas para mantenerse a salvo de las inundaciones. Esta teoría parece ser desmentida por la existencia de cerritos de indios en zonas no inundables o muy próximos a elevaciones naturales.

En julio de 1991 los descubrimientos realizados por un grupo de científicos en un cerrito de indios cercano al pueblo de 18 de Julio fueron categóricos en cuanto a atribuir un alto grado de desarrollo a la sociedad de los aborígenes que poblaron esa región.
El asunto tuvo repercusión internacional. Un cable de la agencia de noticias Reuter dijo que el hallazgo podía cambiar la historia oficial del Uruguay”. “Lo que estudiamos es un yacimiento llamado cerrito, o sea una elevación artificial construida por los indios para enterrar allí a sus muertos, declaró a esa agencia uno de los investigadores. El hecho de que los indios elevaran este tipo de construcción con fines de culto revela un grado de complejidad sociocultural que hasta ahora se desconocía para los indios que poblaron esta tierra”, agregó.
Los científicos señalaron que aquellos indígenas no eran típicamente nómades como se creía, sino que ocupaban ciertos sitios durante un largo tiempo para luego marcharse, practicando una especie de “sedentarismo dinámico”.
En el cerrito estudiado en 18 de julio se encontraron una docena de esqueletos de entre 2.000 y 2.500 años de antigüedad, trozos de cerámica, restos de comida, boleadoras y adornos funerarios como dientes de lobo de mar y caracoles de río. Estos últimos objetos demostraron para los estudiosos la preocupación de aquellas tribus por la vida después de la muerte.
Excavasión en Cerrito de Indios



Los esqueletos no serían de indios charrúas, dijeron, sino de los arrachanes, mucho menos conocidos que aquellos porque misteriosamente desaparecieron de todas las crónicas históricas hacia el año 1700, posiblemente exterminados por buscadores de esclavos provenientes del Brasil.
Cono de piedra
Se desconoce su función
Consultada sobre cómo era la vida de los constructores de los cerritos, Gianotti reveló que, de acuerdo a las excavaciones realizadas, hemos documentado como novedad a destacar los restos de las unidades habitacionales, es decir, algunos elementos que permiten acercarnos, por vez primera, a la morfología de las viviendas, sus dimensiones y materiales constructivos. Encontramos pequeños agujeros que quedan como improntas de los palos que sostuvieron la estructura hecha en materiales perecederos, probablemente con hojas de palmera, paja y barro, también algunas zanjas pequeñas que rodean junto con los palos a un espacio central con un fogón”.
Los cerritos son la memoria social de nuestros pueblos originarios, son uno de los testimonios materiales directos de nuestros indígenas. También son –añadió- el reflejo de la complejidad social alcanzada por algunas de las sociedades que poblaron nuestra región. Conocida tradicionalmente como área cultural marginal, estos hallazgos permiten situar a las tierras bajas uruguayas dentro del modelo de Prehistoria regional”.

LOS ÚLTIMOS CHARRÚAS
El 25 de febrero de 1833 fueron trasladados contra su voluntad a Francia cuatro orientales de la nación charrúa: Vaimacá Perú, Senaqué, Tacuabé, y Guyunusa.  El interés científico, si es que existió, duró muy poco y rápidamente los charrúas fueron cedidos por Francois de Curel, el responsable de su traslado forzoso a un circo para su exhibición.  Es así que fueron tratados como si fueran animales, obligados a comer carne cruda y vivir en forma indigna, sometidos por la fuerza. 

Esta lámina fue incluida en la obra. Se cree que el artista (Delaunois) ha captado esta imagen en un corralón donde fueron exhibidos como animales para la sociedad parisina de la época.
Si bien el dibujo no transmite la fisonomía real que seguramente mostraba el grupo ya que se sabe que estaban en avanzado estado de desnutrición (la lámina los muestra robustos) y que las vestimentas seguramente no responden a las originarias de los Charrúas, el documento posee un alto valor histórico por constituir una de las últimas imágenes que se conocen de estos Charrúas.
 Los Charrúas que aparecen son: el cacique Vaimaca Perú, el curandero Senaqué, el joven guerrero Tacuabé y su compañera Guyunusa con quien este último tuvo una hija

Vaimaca Perú en los fríos sótanos del Museo Del Hombre en París
y 170 años después en los húmedos del Panteón Nacional en Montevideo
Estos compatriotas, integrantes de un pueblo con activa participación en las guerras de la independencia, dentro del Ejército Artiguista y la Cruzada Libertadora, y para quienes la vida era concebida sólo en libertad y en su tierra, en la inmensa llanura o en la espesura del monte criollo, no tuvieron muchas alternativas para defender su dignidad. Abandonados a su suerte, sin nadie que se interesara por ellos, estos guerreros orientales de la Patria Vieja comenzaron su última batalla.
Senaqué murió el 27 de julio de 1833, luego de cuatro días de agonía, el diagnóstico médico estableció fiebre de consumición originada por la desesperación, el aburrimiento y especialmente la nostalgia.
A fines de 1833 Vaimacá, el cacique, sigue la suerte de Senaqué.  En setiembre de 1833 Guyunusa da a luz a una hija de Tacuabé.  Todo hace suponer que el nacimiento de la hija llevó a los padres a aferrarse a la vida.  Sin embargo la miseria, las privaciones y los malos tratos los acorralan.  La madre ingresa enferma el 22 de julio de 1834 al hotel Dieu de Lyon, falleciendo a las pocas horas.  La situación era escandalosa y frente a denuncias, la policía francesa decide intervenir cuando ya era demasiado tarde.  En la ciudad de Lyon, Tacuabé logra huir con su hija dejando sin pistas a la policía.  Según investigación periodística publicada por el diario El Día el 9 de octubre de 1938, existiría una familia francesa de Lyon que se dice descendiente de los indios Charrúas, no habiendo en la actualidad ninguna comprobación verídica de este hecho. No es un asunto más, ni un homenaje cualquiera. Se trata del reconocimiento a un componente étnico muy importante de nuestra Nación.  Se trata de asumir como sociedad la responsabilidad por aquellos cuyos derechos no supimos resguardar.
"...Recordemos que ellos tienen el principal derecho y que sería una degradación vergonzosa para nosotros, mantenerlos en aquella exclusión vergonzosa que hasta hoy han padecido por ser indianos..."    José Artigas.
Monumento a los Charrúas
Ubicado en el Prado, sobre la Av. Delmira Agustini.
Artistas: Edmundo Prati, Gervasio Furest Múñoz, y Enrique Lussich, uruguayos
Inauguración 1938
Material Bronce
Material del basamento Granito rosado


Fuentes: Prof. Silvana Laborde
              Revista Hehacer Educativo. Agosto 2004
             www.rau.edu.uy/uruguay/historia/prehist.htm
             http://www.rochauruguay.com/
             http://www.denorteasur.com/
             http://arindabo.blogspot.com/