domingo, 2 de marzo de 2014

Los últimos Charrúas


ANTECEDENTES
En 1820, cuando nuestro territorio se llamaba Provincia Cisplatina, por estar bajo el dominio del Imperio del Brasil, los charrúas, quienes había participado en las luchas por la independencia, se habían refugiado en los territorios situados al norte del Río Negro y habían vuelto a su vida nómada. 
Los estancieros se quejaban de robos de caballos y ganado, culpando a los indígenas, por lo que entre los años 1821 y 1824, general portugués Lecor le pide a Fructuoso Rivera que reprimiera los excesos de los charrúas.
Cuando en 1830 Rivera asume la presidencia del Estado Oriental del Uruguay, decide poner fin primero  a las faenas ilegales y luego marchar en contra de los charrúas. La idea de exterminio Rivera fue compartida por varias personalidades de la época.
SALSIPUEDES
Fructuoso Rivera mandó al general Julián Laguna, quien mantenía relaciones amistosas con el cacique Juan Pedro, a tomar contacto con lo caciques para pedirles su participación en una supuesta guerra contra los brasileños.
Engañados por las promesas de Rivera y con la esperanza de recuperar el ganado que los brasileños le habían sacado, los charrúas, aceptaron unirse a las tropas gubernamentales para pelear contra los brasileños que odiaban.
El cacique Polidoro se negó, Rivera mana a dos emisarios para convencerlo, pero no lo consiguieron.

Además de los hombres de Rivera se habían unido tropas brasileñas y argentinas así como contingentes guaraníes misioneros, sin embargo éstos últimos no aparecen en los documentos oficiales. Siempre según las fuentes oficiales, hubo un solo muerto, Maximiliano Obes, hijo de Lucas J. Obes, que había participado del proyecto de exterminio.

El 11 de abril los charrúas, acompañados de sus mujeres y de sus hijos, lo que demostraba intenciones pacíficas, se fueron a encontrar con el Presidente quien los recibió con grandes demostraciones de amistad, entregándoles barriles de caña y otros regalos.
A pesar de su desconfianza habitual, tranquilizados por el comportamiento de Fructuoso Rivera, los charrúas dejaron sus armas.
Fue entonces cuando se dio la orden de ataque. Sin armas, los charrúas fueron asesinados alevosamente. Algunos pocos pudieron huir pero fueron perseguidos, a otros los hicieron prisioneros.
Según el historiador Eduardo Acosta y Lara, los charrúas fueron atacados en tres puntos diferentes: "aislando y atacando cada grupo por separado, una de las más viejas tácticas militares, fue posible batirlos sin que se dispersaran".

Los charrúas hechos prisioneros fueron entregaron a las familias que deseaban  "convertir esta muchedumbre salvaje en una porción útil a la sociedad". Los miembros de una misma familia fueron separados, hasta los bebés de poca edad les fueron quitados a las madres. Se les prohibió hablar su idioma y hasta tener contacto entre ellos. Fue el final de la Nación Charrúa como grupo estructurado.

La matanza de Salsipuedes tuvo poca repercusión en el público. La prensa dio un breve resumen de los acontecimientos: "Estamos informados que el día 10 del corriente ha habido una acción en Salsipuedes, entre los Charrúas y la división del inmediato mando de S.E. el señor presidente en campaña, en la cual han sido aquellos completamente destruidos".
Nadie criticó la acción del Presidente con excepción de una carta mandada a El Universal por quienes firmaban: "unos que tienen Chinas cuyos hijos les fueron inhumanamente quitados" y que denunciaban que ellas habían despojadas del modo más bárbaro de sus inocentes hijos.

LOS CHARRÚAS EN FRANCIA
El 7 de mayo de 1833, el bergantín francés Phaéton, con su comandante Jacques Peynaund, llegaba a Saint-Malo, Francia. Había zarpado de Montevideo el 25 de febrero con un cargamento de cueros y aspas.
Estos barcos de comercio transportaban además el correo manteniendo así el contacto entre los franceses de ambos lados del Atlántico.
Solicitud de F. Curel para llevar los charrúas
A bordo se encontraban unos pocos viajeros, unos 14 tripulantes, 13 pasajeros, todos franceses excepto 4 indígenas de la Nación charrúa: el cacique Vaimacá Perú (o Vaimaca Pirú), Senaqué, (o Senacuá-Senaqué)"su compañero de toda la vida", el joven Laureano Tacuabé y una mujer joven, Micaela Guyunusa.
Como no se podía traer a Francia a una persona sin su consentimiento, François de Curel obtuvo un documento oficial del Ministerio confirmando que los indígenas lo seguían por voluntad propia: "consienten dichos Indios en seguirme y permanecer conmigo el espacio de dos años con condiciones de que se les suministrará durante aquel tiempo cuanto necesiten".

Sabiendo que Tacuabé quedó encadenado hasta el momento mismo del embarque y el amor visceral de los indígenas por su tierra, el consentimiento de los charrúas es totalmente falsa.

LOS "ÚLTIMOS CHARRÚAS" FUERON:
Senaqué el "médico" y amigo fiel de Vaimaca. Tenía gran conocimiento de las plantas medicinales y llevaba, como prueba de su estatuto un cinturón de cuero pintado de varios colores. Tenía también entre unos 50 o 55 años, y poseía varias cicatrices de combates. Pierre Marie Alexandre Dumoutier escribía  que Senaqué era físicamente muy diferente a sus compañeros, lo que plantea el problema del posible mestizaje.

Guyunusa, nacida "a orillas del río Uruguay", tenía solamente unos 26 años, había nacido e 28 de setiembre de 1806. Era la hija ilegítima de una india charrúa, María Rosa, fue bautizada en la iglesia de San Benito de Paysandú el 26 de julio de 1807, con el nombre de María Micaela.
Había sido esposa de Vaimaca pero, durante el viaje a Francia, se interesó por el joven guerrero Laureano Tacuabé, un poco más joven que ella.
Se cuenta que ella que su hablar era muy suave, que cantaba muy bien y tocaba el violín que fabricó Tacuabé. Tenía un tatuaje de tres rayas azules que iban desde el nacimiento del pelo hasta la punta de la naríz, tatuaje que correspondía a la etnia minuana y que se practicaba en la época de la pubertad. Quizás Guyunusa era descendiente de los grupos minuanes que se unieron a los charrúas.
El periodista de "Le National" destaca las cicatrices que cubrían sus brazos, señales de varios duelos.

Laureano Tacuabé o Tacuavé, era muy conocido por su destreza como domador de caballos, se reunió con el grupo el día del embarque; como era considerado peligroso, venía encadenado con grilletes. Había nacido el 8 de setiembre de 1809, y fue declarado "hijo legítimo de Eustaquio Tacuavé y de Franciasca Martínez, indios de esta jurisdicción" y también bautizado en Paysandú. Había vivido entre gauchos y sirvió de baqueano al General Rivera. Era el más comunicativo de todos, con gran sentido del humor y con mayor interés en conocer las costumbres europeas.

VAIMACÁ PERÚ
Vaimaca o Vaimacá, apodado Perú, Pirú o Perico, según los autores, habría nacido por los años 1780.
Según Rodolfo Maruco Sosa, ya muy joven se habría destacado por su valor, su espíritu de justicia y de moderación y habría alcanzado el rango de cacique apenas cumplido treinta años.
Cunado Vaimacá llegó a París ya era un hombre de unos 54 años de edad aproximadamente. Las evaluaciones sobre su estatura varían un poco: 1,62 m para Alexandre Dumoutier; 1,64 m para P. Rivett. los estudiosos uruguayos confirman el dato de Dumoutier quien expresa su sorpresa por su baja estatura comparada a la de Senaqué, 1,70m.
Todos los estudios realizados concuerdan en señalar las numerosas cicatrices de heridas recibidas en las batallas y en particular la cicatriz de un sablazo.
A menudo se describe la piel de los charrúas de un color cobre rojo, sin embargo un periodista francés opina que su piel era menos rojiza y menos clara que la del joven Tacuabé y de la de Guyunusa; ya que es mucho más negruzca y se parece bastante a la de los mulatos de origen africano. Además llevaba un bigote raro y algunos vestigios de pelos en la barbilla.
Su cuerpo era rechoncho, cuadrado, robustez de los huesos, pómulos sobresalientes, ojos pequeños, muy oscuros, situados oblicuamente, nariz corta y gorda, a excepción de Senaqué, dientes muy blancos, manos y pies pequeños, pelo largo, negro, lacio, espeso. Le faltaban algunos dientes y dos falanges de un pie.
Cráneo braquicéfalo y voluminoso; inserciones musculares fuertemente marcadas, robustez de los huesos.
PERSONALIDAD: Todos los testigos reconocen que, a pesar de las condiciones degradantes en que Vaimaca y sus compañeros estaban mantenido, él jamás perdió el sentido de su dignidad, de su estatuto de cacique, estimaba que la única persona con la que podía mantener contacto de igual a igual era con el Rey de Francia. Deseaba pedirle un barco para volver a su país y vengar a sus compañeros muertos; numerosos testigos afirmaban que este deseo de tomar venganza de Fructuoso Rivera.
Vaimaca hablaba a menudo de sus hijos que extrañaba y deseaba volver a ver, muy al contrario de la supuesta indiferencia de los charrúas con sus hijos.
Según de Curel parecía que Guyunusa era la esposa de Vaimacá con el cual habría tenido un hijo en su país y la cual estaba embarazada de una niña que nació el 20 de setiembre de 1833, los médicos afirmaron que la gestación fue normal y que la bebé había nacido a término, por lo que la niña bien podía ser de Vaimaca.
Guyunusa se habría enamorado de Tacuabé durante el viaje a Francia. El investigador J.J. Figuerira afirma que de ninguna manera Tacuabé podía ser el padre de la niña de Guyunusa, ya que Tacuabé se reunió con el grupo en el momento del embarque en el "Phaéton" el 25 de febrero de 1833, rumbo a Francia.

Después de la muerte de Vaimaca, su cadáver fue depositado en el Laboratoire d´Anatomie Humaine du Muséum d´Histoire Naturelle de París, donde fue estudiado por los científicos.
Paul Riveet precisa que no hay duda de la autenticidad de los restos por las lesiones sufridas por Vaimaca: "exóstosis muy pronunciada de la parte anterior ; callosidad en el tercio superior de la diáfisis del radio izquierdo; callosidad de la 10° costilla izquierda. Por lo tanto, no hay la menor duda en cuanto a la identidad de la pieza."
Un molde del busto de Vaimaca Perú, ya muerto, hecho por M. Merlieuz fue presentado, al parecer, a los profesores del Muséum d´Historie Naturelle, el 21 de enero de 1834.

Existen dos reproducciones del grupo: la litografía que acompaña el folleto de F. de Curel:

y la xilografía publicada en la revista "Le Museé des Familles" para ilustrar el artículo de L. Gozlan,

El Presidente de la Comisión Nacional del Centenario 1830-1930, el Dr. Baltasar Brum, mandó erigir un monumento para honrar a los charrúas exhibidos en París. Es la reproducción casi exacta del grabado publicado por F. de Curel, con excepción de Guyunusa, quien lleva en sus brazos a su hija.
La estatua de Vaimaca fue esculpida por Edmundo Prati; la cara es bien la de un indígena: pómulos sobresalientes, ojos levemente oblicuos. La indumentaria reproduce la del grabado. En el lugar del arco, Vaimaca Perú sostiene una lanza, lo que confiere más esbeltez al conjunto, la cual ha sido robada.

ESTADÍA EN FRANCIA Y SUS MUERTES
Paul Rivet precisó que se emitió un solo pasaporte para los cuatro indígenas cuyos nombres aparecen en parte adulterados.
Sabiendo que el cónsul de Francia, Raymond Baradere, pidió que se retrasara la salida del barco por causa de su mal estado, podemos fácilmente imaginar lo que fue aquel para los cuatro indígenas.
El 25 de febrero de 1833 subieron a bordo los tres hombres y la mujer con destino a Francia para un viaje sin retorno.
El viaje de Saint Malo a París fue particularmente penoso para los exiliados, poco acostumbrados a este tipo de transporte.
Al llegar a París, de Curel publicó un folleto de unas 16 páginas y una litografía coloreada a mano de los cuatro charrúas con sus quillapis decorados con dibujos geométricos. Invitaba a los miembros de  la Academia de Ciencias para visitar gratuitamente al grupo instalado en Allée dÁntin, número 19.
En cuanto al público éste tenía que abonar una entrada de 5 francos para poder entrar a visitar a los indígenas.

Los detalles sobre su instalación son pocos. León Gozlan cuanta con tono irónico su visita Allée d´Antin en compañía de Académicos y da algunos detalles: "Nos introducen a un patio expuesto al sol, en el centro del cual estaban agachados bajo un techo de paja sólo tres, estando el cuarto acostado en un pabellón aparte, donde se estaba muriendo..." Carne de caballo estaba cociéndose al sol, esparciendo el olor a Patria alrededor de la choza ficticia".
Sabiendo que un "allée" consiste en un paseo bordeado de árboles de ambos lados, podemos suponer que estaban al aire libre, se hallaban instalados en un jardín en el cual estaba prevista la construcción de un toldo por los propios indígenas.
Con el tiempo y tras las críticas del público y de la prensa, se bajó el precio de la entrada a 2 francos.

Tanto Vaimacá Perú como Senaqué llegaron a Francia con secuelas de las graves heridas recibidas durante las guerras en que habían participado. Además, el alejamiento de su tierra natal, la alimentación y sus condiciones de vida deben de haber influido sobre su estado de salud.

El 23 de julio, Senaqué, enfermo desde hacía ya mucho tiempo a consecuencia de una herida en la zona del estómago, estuvo internado en la Maison Royal de Santé. Su estadía fue pagada con los fondos destinados a la compra de animales exóticos. Después del fallecimiento el 26 de julio de 1833, las críticas se volvieron mucho más duras.

Poco después moriría Vaimacá Perú. Su partida de defunción fue encontrada en París por José Joaquín Figueiras en 1956: "Vaimaca Perú, chef tribu indienne, Amérique, décédé á 55 ans, rue de la Chaussé d´Antin, n° 27, le 13 septembre 1833".
Acta de defunción Vaimacá Perú
Se puede notar el cambio de domicilio, pero se ignora cuándo y por qué se trasladaron. Aunque falten documentos, parece evidente que de Curel, quizás decepcionado, escogió deshacerse de ellos.
El especulador, cuyo nombre no se sabe, y que tenía a los charrúas, al tener conocimiento de que la policía lo buscaba, abandonó Paría con Tacuabé, Guyunusa y su niña, nacida en París, el 20 de setiembre de 1833. Mientras la policía los buscaba en Estrasburgo, el especulador los llevó a Lyon donde Guyunusa fue internada en el  Hôtel Dieu el 27 de julio de 1834 ocupó la cama n°9 en la sala Montazet. Este mismo día  fallecía de tuberculosis pulmonar a las 21 horas.
Un mes después fallecía la hija de Guyunusa, llamada Caroline. Lo cual refleja que la vieja leyenda de que Tacuabé tomó la niña del hospital y corrió con ella con rumbo desconocido, por la calle actualmente conocida como "La calle del Indio", en Lyon, es una invención.
Acta de defunción de Caroline
Acta de defunción de Micaela Guyunusa
En cuanto a Tacuabé la actualidad las investigaciones no han dado resultados y no se sabe nada de su paradero.


REPATRIACIÓN
Para el grupo A.D.E.N.C.H (Asociación de los Descendientes de la Nación Charrúa) la repatriación de los restos de Vaimaca Pirú era una prioridad.
Después de varios años de lucha, lograron que los diputados presentaran un proyecto de ley que fue votado por unanimidad el 16 de setiembre de 1998. Dos años después, el 5 de setiembre de 2000, el Senado votó, la ley N° 17.256, también por unanimidad, la cual después de firmada por el entonces Presidente Jorge Batlle, fue publicada en el Diario Oficial el 21 de setiembre.
Pero se pedía la repatriación de los cuatro charrúas! Sabiendo que Guyunusa falleció y que Tacuabé desapareció, esta ley demostraba el total desconocimiento de las autoridades y su falta de interés.
El grupo A.D.E.N.C.H tuvo varias entrevistas con la Embajada de Francia sobre dicho tema. Pero éste era un tema que se debía tratar al más alto nivel ya que el Museo del Hombre no podía entregar piezas de sus colecciones.
Durante la estadía del Presidente francés J. Chirac en Uruguay, A.D.E.N.C.H le presentó una carta pidiendo el retorno de los restos de Vaimaca Perú a su país de origen, junto a una petición firmada por más de 4.000 personas.
El periódico francés "Le Figaró" del 22 de febrero de 2002 indica que Chirac habría dado la orden de devolver los restos de Vaimaca, pero como no existía ninguna demanda oficial de restitución de parte del gobierno uruguayo, no se pudo cumplir la orden.
El 29 de enero de 2002, el Senado francés adoptó un proyecto de ley del senador Nicolás About para la repatriación de los restos de una joven hotentote llevada a Inglaterra en el siglo XIX. Esta nueva ley iba a permitir la repatriación de los restos de Vaimaca, ya que el gobierno uruguayo había hecho por fin hecho la demanda oficial. En el correr del año el esqueleto del cacique descansaría en su tierra.

Los investigadores no están siempre de acuerdo con los grupos indigenistas. El historiador E. Acosta y Lara estima, con razón, que depositar los restos de Vaimacá Perú en el Panteón Nacional, donde descansan los cadáveres de los que planificaron el exterminio de la Nación Charrúa sería una aberración J.J Figuerira comparte esta opinión. Transferidos al mausoleo donde están sepultados los restos del Prócer José Artigas como lo propone Daniel Vidart, no sería permitido por la ley.
Aníbal Barrios Pintos opina que el problema más grave consiste en asegurar una buena conservación en el futuro.
El antropólogo, Renzo Pi Hugarte, sostiene una actitud totalmente opuesto a la reivindicación de A.D.E.N.C.H. :"Traerlos para meter ese esqueleto en el Panteón Nacional es olvidarnos para siempre. Nunca he visto a nadie que vaya allí a llevarle una flor a nadie de los que están ahí. Es realmente una segunda y definitiva muerte".

ETNICIDAD: ¿Era Vaimacá un charrúa genéticamente puro? Efectivamente sus rasgos físicos se asemejan mucho a los de los guaraníes.
Como su cráneo es braquicéfalo y también lo escribía d´Orbigny en 1828 sobre la importancia del  mestizaje gauraní-charrúa.
Pensar en un estudio de ADN de Vaimacá es un absurdo: Pero cualquiera que fuera su patrimonio genético, en nada cambia a su actuación al lado de Artigas, a su personalidad, a su valentía, ni a su trágico destino.
Actualmente sus restos descansan en el Panteón Nacional.


Fuente: Libro "El trágico fin de los indios Charrúas" de Annie Houot
                      Ediciones Cruz del Sur
             Imágenes extraídas del libro y de Google




4 comentarios:

  1. esto era algo que desconocia, cuanta crueldad, !!!!!!!!!!!!!!!

    ResponderEliminar
  2. La verdad que desconocia que habían traido los restos de Vaimaca Peru,si es asi me alegro ,porque se merecen estar en su Territorio

    ResponderEliminar